La economía evitó el estancamiento, pero el hogar ya no siente el rebote

Descripción de laEl PIB creció 1.4% en el segundo trimestre y la inflación cerró agosto en 3.26%. El consumo se frena, las remesas rinden menos en pesos y el país se encamina a un año de 1 a 2%. publicación

Luis Hernández

9/15/20263 min read

photo of white staircase
photo of white staircase

El 24 de agosto el INEGI corrigió hacia abajo una buena noticia. La estimación oportuna había puesto el PIB del segundo trimestre de 2026 en 1.5% trimestral, el mayor avance desde finales de 2020. La cifra revisada quedó en 1.4% respecto al trimestre previo y 1.9% anual. Hacienda había hablado de un “sólido dinamismo”. El dato final es más sobrio: la economía rebotó, no despegó.

Esa corrección define el año. En el primer semestre el crecimiento rondó 1.1%. El gobierno estima que 2026 cerrará entre 1.0 y 2.0%, con un segundo semestre cercano a 1.8%. Analistas privados se agrupan más abajo, en 1.1 a 1.3%; BBVA se acerca a 1.8%. Nadie discute ya el escenario de recesión que se temió a inicios de año. Nadie, tampoco, habla de un ciclo vigoroso. México crece por debajo de su potencial y por encima del estancamiento.

El rebote del segundo trimestre tuvo base. Las exportaciones avanzaron 9.3% trimestral y 13.8% anual. La inversión fija creció 4.3% trimestral. El consumo privado y el de gobierno subieron 0.9% cada uno. Hacienda reportó un superávit comercial de 8,284 millones de dólares en el trimestre y un aumento de 27.7% anual en exportaciones en los primeros siete meses. El ingreso mediano de los hogares subió 4.4% real entre enero y julio. Hay demanda externa, hay algo de inversión y hay salarios que no se evaporaron. Lo que no hay es un motor interno que acelere.

La inflación ilustra el mismo patrón: alivio, no holgura. En julio el INPC bajó a 3.12% anual, su mejor lectura en años. En agosto rompió la racha y subió a 3.26%. La variación mensual fue de 0.20%. La subyacente —la que quita agropecuarios y energéticos— quedó en 3.88%, con siete meses de desaceleración pero todavía arriba del 3% puntual. La no subyacente se ubicó en 1.13%. El encarecimiento de cebolla, huevo, chile serrano, limón y colegiaturas empujó el índice; papa y gas LP lo contuvieron. Hacienda recortó su estimación de inflación para 2026 a 3.5%. Banxico mantiene la tasa en 6.50% y decide el 24 de septiembre, el mismo día en que INEGI publica la siguiente quincena del INPC. La meta está a la vista. El último tramo no es lineal.

El contraste aparece en el gasto de las familias. El Indicador Oportuno del Consumo Privado anticipa un avance anual de 1.6% en julio y de apenas 0.9% en agosto, con alzas mensuales de 0.2 y 0.1%. En julio el gasto cayó 8.4% en restaurantes y 6.2% en hoteles. Las aerolíneas fueron la excepción, con +5.9% mensual. La masa salarial real del IMSS creció 4.9% anual en julio, la mitad del ritmo que tocó en junio de 2023, cuando llegó a 9.9%. Hay empleo y hay ingreso. Hay menos ganas —o menos margen— de gastar.

Las remesas cuentan la misma historia en dos monedas. En julio México recibió 5,571 millones de dólares, 3.0% más que un año antes, el sexto mes consecutivo al alza. El envío promedio subió a 426 dólares; las operaciones se quedaron en 13.1 millones. De enero a julio el flujo sumó 36,349 millones, 3.1% más que en 2025. En el primer semestre habían entrado 30,760 millones. En dólares, el canal se recuperó de la caída de 2025. En la casa que cobra la transferencia, no. BBVA calcula que en julio las remesas cayeron 6.5% en términos reales por inflación y, sobre todo, porque el dólar compra menos pesos. Desde el máximo de julio de 2022, el poder de compra de esos envíos se ha reducido 24.8%. El 19 de septiembre el tipo de cambio rondaba 17.22 pesos por dólar.

El mercado laboral aporta el telón de fondo. La ocupación se sostiene cerca de 60 millones de personas y la desocupación sigue baja, en torno a 2.7%. La informalidad, en cambio, se ubicó cerca de 55.2% y la participación laboral cedió. El IMSS crea plazas, pero el ritmo formal es modesto. Una economía puede exhibir salarios reales al alza y, al mismo tiempo, un consumo que se apaga si el empleo nuevo es precario, si las remesas rinden menos y si la canasta de alimentos vuelve a moverse.El relato oficial tiene cifras para defenderse: el PIB no se contrajo, la inflación volvió al intervalo de Banxico, las exportaciones corren y el ingreso mediano sube. El relato del bolsillo también tiene cifras: consumo de 0.9% en agosto, masa salarial que perdió fuerza, remesas reales a la baja y un cierre de año anclado en 1 a 2%. La economía mexicana evitó el peor escenario de 2026. Todavía no le devuelve al hogar la sensación de que el año mejoró.

Investigación

Comprometidos con la verdad y el periodismo.

Actualidad

Transparencia

contacto@documentado.mx

© 2024. All rights reserved.